viernes, 24 de abril de 2009

A pesar que sus estructuras tienen un hondo sentido abstracto, la impregnación de una formulación antropomórfica están claramente expresadas en la tensión vital de sus resoluciones plásticas.
El desplazamiento rítmico en capas superpuestas de planos curvos, junto a la valorización tonal y el graneado específico, crean una atmósfera háptica en sus gofrados.
Esta ecuación entre la ejecución limpia, y el sentido claroscurista de sus negros y grises aterciopelados que provocan fuertes contrastes luminosos, nos hace pensar en esa aptitud polisensorial que otorga un orden a la mirada, privilegiando percepciones táctiles.
También podemos atribuir a esta condición, sus "impromtus escriturales", rasgos pulsionales que aparecen sobre las luminosas formas orgánicas. La textura a veces utilizada por la arista, tiene la calidad de un toque de piel sobre la superficie del papel entintado.
Las intenciones que trascienden de su lenguaje gráfico, están expresadas en el plano: cortar; acariciar; arrastrar; imprimir, buscando el rincón oculto, oscuro, encendido, donde puede apresar el rastro del objeto.

Rosa Faccaro.

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